Muestra colectiva de 7 artistas mujeres del Ecuador y México que reflexionan alrededor de la pregunta: ¿QUÉ HEREDAMOS?
Teniendo como punto de partida el proyecto ISLERA, el cual se sitúa en una casa heredada y se transforma en una plataforma independiente colectiva de mujeres gestoras y artistas, surgen conversaciones alrededor del legado.
Heredamos bienes, la casa, ropa, muebles, joyas, archivos pero también heredamos patrimonio, genética, responsabilidades.
De todo lo que heredamos como mujeres – a nivel privado e íntimo, hasta los espacios sociales y patriarcales -, ¿qué tomamos para hacerlo nuestro?




Teniendo como punto de partida el proyecto ISLERA, el cual se sitúa en una casa heredada y se transforma en una plataforma independiente colectiva de mujeres gestoras y artistas, surgen conversaciones alrededor del legado.
Heredamos bienes, la casa, ropa, muebles, joyas, archivos pero también heredamos patrimonio, genética, responsabilidades.
De todo lo que heredamos como mujeres – a nivel privado e íntimo, hasta los espacios sociales y patriarcales -, ¿qué tomamos para hacerlo nuestro?
El proyecto se exhibirá en Islera (Ciudad de México), Rudimento (Quito) y Casa del Barrio (Guayaquil).
RECONOCER fue una muestra colectiva en la galería Punto Rojo (Quito, Ecuador). Bajo la curaduría de Gabriela Moyano, se presentaron obras de los artistas Lisbeth Carvajal Vera, Edgar Dávila Soto (EDS), María Fernanda García, Lux Monsalve, José Salgado (oído) y Kimberly Yagual Aguilar del 9 al 25 de abril, 2026.
12.2025
Alrededor del 6000 a. C. en Anatolia (actual Turquía) se fabricaba con obsidiana pulida un vidrio volcánico. El reflejo representaba el alma o esencia de la persona, una idea compartida con otras culturas antiguas.1 En los Andes, los espejos se fabricaban con pirita, hematita, antracita u obsidiana. En la tradición incaica, el espejo se asociaba con la luz, los astros y la adivinación.2 Además, eran símbolos de estatus y poder, utilizados como obsequios entre linajes.3 Las superficies reflectivas, y posteriormente los espejos, han pasado de ser objetos mágicos y espirituales a símbolos de belleza, conocimiento y poder, manteniendo siempre su carga simbólica de reflejo del alma y la identidad.
02.2026
La «teoría inútil» de Richter propone que la fotografía carece prácticamente de realidad: es, ante todo, imagen. Por el contrario, la pintura posee realidad y presencia, aunque su resultado también sea imagen. Esta muestra se sitúa en ese espacio intermedio. Reconocer comenta dos métodos: la idea del reflejo como imagen, enraizado en lo matérico, y la idea del reflejo como creencia espiritual. Ambos sistemas, con un grupo distinto de códigos y lecturas, gestionan formas de crear en una propuesta tanto individual como colectiva. La confección y fricción entre ambos sistemas evolucionan a través de lo concreto y lo sutil, permitiendo que los sentidos sean los que permiten acceder a las obras de manera unísona.
Los reflejos pueden aparecer como un fenómeno físico en superficies reflectivas o como realidad proyectada en espejos. La forma en que surge la imagen y sus características dependen de la perspectiva de quien observa. Lo reflejado —a través de una imagen que ficcionaliza la amorfia— altera nuestra comprensión de la realidad como sistema cerrado, abriendo una multiplicidad de lecturas y posibilitando la experiencia de alteridad.
Las superficies activan reflejos en los que cada material contiene una posibilidad —o imposibilidad— de reflejar. Los remanentes materiales contribuyen a definir nuestra identidad pero, como señala el arquitecto Pablo Arboleda, más que un espejo, se trata de un espejismo que permite el reposo de los sentidos. Estos cuerpos están impregnados en materia en la que resguardarse y protegerse. Son un refugio para una pausa contemplativa donde detectar las superficies y sus materialidades, para sintonizar con los cambios particulares que se dan dentro y alrededor de las piezas.
Los límites de la forma funcionan como un portal hacia otras maneras de comprensión. Abarcar esta experiencia es un proceso incierto que invita a la repetición y a la reconfiguración constante de la posición del espectador en el espacio. En este desplazamiento, la obra desborda su condición objetual y se inscribe en una red de relaciones mediadas por la luz, el movimiento y la perspectiva que nos invita a reflexionar sobre la relación entre lo visible y la realidad.
04.2026
Hausmann explora el cuerpo humano como marco e instrumento de toda respuesta sensorial. En su teoría Presentismo (1921) subraya que el «estar presente» es utilizar nuestra percepción sensorial de forma más consciente e intensa, para así mejorar la existencia humana y social.4 Esperando que esto renueve nuestra conexión con el entorno y agudice nuestra atención plena. En lugar de ser un acto pasivo, la percepción significa entonces una participación activa en el mundo.
1 Saunders, Nicholas. “Obsidian Mirrors and Tezcatlipoca in Conquest and Post-Conquest México.” FAMSI Report, 2001.
2 Classen, Constance. “Sweet Colors, Fragrant Songs: Sensory Models of the Andes and the Amazon.” American Ethnologist, vol. 17, no. 4, 1990, pp. 722–35.
3 Makowski, Krystof. “Señores de los imperios del Sol”. Lima: Banco de Crédito , 2010.
4 Hausmann, Raoul. “Presentismo”. 1921.
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